
Este año 2011 comienza de forma meteórica, al ritmo que el amanecer de la Conciencia marca para esta transformación silenciosa de la civilización, a través de la educación.
Una revolución silenciosa, plena de entusiasmo, que ha dado con las claves más relevantes y sencillas que están dirigiendo nuestros pasos. La conferencia de ayer sirvió para atestiguar este proceso, y para ampliar nuestra conciencia social, e infundirla de espíritu, entusiasmo y esencialidad.
Educamos por lo que Somos, y lo que somos se revela en el silencio meditativo, en espacios en los que la mente se aquieta y permite que surja la inspiración. Conectados con nuestra Bondad intrínseca, vemos el mundo con otros ojos, la mirada se vuelve más nítida y transparente. Se revela la acción más apropiada y armónica.
Es entonces cuando el educador, ya sea profesor o padre, se aventura en la esencia del educando, y facilita que ese Ser expresa todas sus potencialidades inherentes, reflejadas a través de diferentes inteligencias que despliega la Inteligencia más esencial.
Surgen los valores transpersonales: Verdad, Belleza y Bondad, sin necesidad de inculcarlos desde fuera con esfuerzo, suponiendo que el educando parte de la falta de luz o de conciencia.
Entonces todo comienza a fluir sin tanto esfuerzo egoico por nuestra parte, libres de expectativas. Todo ocurre en su mejor momento, y estamos ahí para señalar la dirección de las tomas de conciencia más significativas para la vida. Aquellas que revelan su sentido y vocación.
Entonces el educando toma conciencia de lo que ha venido a hacer a este mundo, y su vida cobra sentido a través de una vocación de servicio que le conecta con la Humanidad a través del Amor, expresado como amor propio en primera instancia, amor a sus conocidos y amor fraternal hacia las vidas de los desconocidos. Amor a la creación como Conciencia de Unidad, desde la que se despliega una Ecología profunda, el camino de vuelta a Casa.